Hoteles y putas de lujo

La mayoría de los encuentros con putas de lujo en Madrid se producen en Hoteles, más que en apartamentos por horas, domicilios, u otros lugares, pero es que las habitaciones de los hoteles, invitan al sexo, y por varias razones.

Desde el preciso instante que metemos la tarjeta por la ranura de la habitación, y damos con la luz que nos gusta, nos invade un remanso de paz, de tranquilidad, casi de aislamiento, ya que parece que los tras los muros de las estancias nunca hay nadie.

En raras ocasiones escuchamos ruidos, si acaso alguno del pasillo, pero lo primero es lo primero, inspeccionar como es la habitación que hemos reservado, y todo parece invitarnos a la lujuria, al sexo, a disfrutar de una compañía con quien practicar excelentes relaciones sexuales, y quien mejor que las putas de lujo de Madrid.

Putas de lujo que de manera discreta llenarán esas paredes en principio un poco frías del calor más natural. Ese que nos brinda su sonrisa, su cuerpo y su soltura para dar vida esa inmensa cama, o hacer más divertida la ducha tan descomunal que en muchas ocasiones nos encontramos.

 

Bajo el silencio de la habitación

 

Tras la llamada a la agencia de escorts, sabemos que comienzan los nervios de la espera. Sí, en ese sentido todos parecemos un poco adolescentes, y también se pretende dar la mejor impresión posible. Por ello es inevitable revisar que en el mini bar hay de todo, y si la ocasión se brinda a ello, pedir una botella de champagne bien fría acompañada de una bandeja de fresas. Los elixires del sexo.

Su discreta llegada no despierta a nadie ninguna curiosidad, ya que la elegancia, el saber estar y la discreción, son las principales cualidades de una buena escort de lujo, que subirá a la habitación sin despertar sospecha alguna.

Siempre recordamos que también son ellas las que pretenden a toda costa preservar su identidad, algo que las hace aún más prudentes.

 

Sexo más salvaje

 

Como comentábamos al principio cada rincón de la estancia parece estar pensado para la lujuria, para tener una relación intensa. Los prejuicios que podríamos tener en casa, parecen desaparecer ante la presencia en la habitación de un hotel. Los “vecinos” no existen, las rutinas tampoco, las sábanas limpias y a veces perfumadas son todo un atractivo para los sentidos, y hasta las grandes mesas que a veces nos encontramos nos parecen idóneas para ir cambiando de lugar con la compañía de una escort.

Y no es que seamos un desastre, pero lo cierto es que en un hotel lo que hagamos parece no tener consecuencias de ningún tipo frente a nuestra propia casa.

En conclusión, sabemos que las habitaciones de los hoteles invitan a tener un sexo mucho más salvaje, ya que nuestra mente está liberada por completo, y esa libertad no se respira en ningún sitio.

Si las habitaciones de los hoteles hablaran, estaríamos seguros que nos contarían el kamasutra completo. Ya que para muchos y muchas, y como diría Joaquín Sabina, nada mejor que ¡Hotel, dulce Hotel!.

Carla Mila

http://www.carlamila.es

 

 

 

 

 

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