Putas de lujo y clientes habituales

Putas de lujo y clientes habituales

Muchos hombres asiduos a los servicios de las putas de lujo de Madrid suelen “repetir” por así decirlo con la misma chica que un día de manera casual conoció. El hecho de que se haya sentido cómodo, escuchado y comprendido, es suficiente para que guarden un buen recuerdo, pero si además en el sexo congeniaron pues mejor que mejor.

Normalmente, para llegar a ser asiduos de una de las putas de lujo de las grandes capitales como Madrid, es necesario haber conocido a varias. Este tipo de hombres que recurren con cierta frecuencia a los servicios de la putas de lujo, no sólo buscan a una concreta, sino que continuamente están mirando en las webs de las agencias de escorts aquellas que bien son nuevas o que por una u otra razón, les llama la atención.

Sin embargo, para ellos, siempre habrá putas de lujo ya conocidas, que serán a las que recurran cuando no quieran desperdiciar tiempo y dinero conociendo a escort que posiblemente no sean de su agrado.

¿Dependencia emocional?

Si se da en algunos casos, más de lo que parece. Muchos quedan prendados por los encantos de ciertas putas de lujo intentando pasar el mayor tiempo a su lado. Quizá buscando en su subconsciente que llegará un momento que pasen a ser amigos con derecho a roce sin la necesidad de pagar. Este es un grave error en el que caen muchos, pero estará en manos de las putas de lujo que lo detecten sacarles de sus ideas preconcebidas. Ellas podrían obtener más citas, más rentabilidad a estos encuentros, pero no es de su agrado mentir y lo que es más, crear falsas expectativas.

Pero para aquellos clientes que si saben entender que las putas de lujo ejercen un trabajo remunerado y son asiduos a la misma escort, siempre es necesario sorprenderles de alguna manera y no caer en una rutina sexual que acabe por aburrirles.

A pesar de lo importante que es el buen entendimiento, como hemos indicado al comienzo las putas de lujo, como en cualquier relación buscan las maneras de complacer aún más a estos clientes que con frecuencia las solicitan.

Servicios en principio menos comunes, como puedan ser un masaje prostático, poner en la relación juguetes eróticos, encontrar y masajear el punto “G” que todo hombre tiene, salir a lugares públicos con mucha discreción a realizar juegos sexuales, o cambiar de las posturas hasta ahora más comunes, son sólo algunos de las maneras que harán que sus encuentros sean aun más excitantes y placenteros.

Carla Milahttp://www.carlamila.es

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