Miedos masculinos y relaciones sexuales

Miedos masculinos y relaciones sexuales

Siempre hablamos de relaciones de parejas, pero poco de los miedos masculinos a los que se enfrentan muchos hombres en su día a día. Algunos hasta el punto que les pueda frenar completamente a tener una vida sexual plena y placentera.

Y es que a diferencia de la mujer, su aparato reproductor es mucho más simple, carecen de subidas y bajadas hormonales; y si estas se producen son por alguna causa médica justificada. Por ello entre estos miedos masculinos ejerce un papel muy importante la mente, los pensamientos negativos que a veces les abocan a no atreverse a dar rienda suelta a su imaginación en la cama y a desempeñar un papel casi temeroso con las mujeres.

Comenzamos con el stress, primera fuente de muchos males de esta sociedad donde todo son prisas y preocupaciones, pero lejos de dejarlo de lado en el momento que se puede tener una relación sexual satisfactoria, está tan presente de manera subconsciente en la mente de los hombres (y por supuesto en el de las mujeres) que hace que los miedos masculinos tradicionales sean abordados por aquellos de ámbito laboral, social o económico. No saber discernir en que para cosa debe haber un tiempo y el cúmulo de tensiones que se acumulan a partir de los treinta hacen que estos miedos masculinos aforen justo en medio de una relación sexual.

Por otra parte, y ya inmersos en el papel que cada día juegan las mujeres como personas activas dentro de la sexualidad, han dejado a muchos hombres, acostumbrados siempre a llevar la iniciativa fuera de juego, aumentando más sus miedos masculinos.
Así, lejos de gozar de las experiencias femeninas y dejarse llevar por ellas, los miedos afloran, provocando situaciones de puro desconcierto y también ansiedad por no estar a la altura con este tipo de mujeres que afortunadamente disfrutan de su sexualidad libremente.
Tan sólo el contacto con escorts o mujeres con las que no les importa demasiado mantener su falsa hombría muy alta les hace sentirse importantes, ya que jamás sabrán si todo ha sido un juego con fingidos o si realmente han dejado satisfechas a sus amantes casuales.

También el miedo a no dar la talla, no estar a la altura de las circunstancias en cuanto a creer no poder satisfacer a la mujer plenamente en la cama es algo que asalta a muchos hombres en la actualidad. Incluso a veces prefieren no tener relaciones con mujeres de aparente experiencia con los hombres precisamente por este tipo de miedos masculinos.
Y ya por último las disfunciones sexuales, que suelen tener como origen ese stress del que tanto hablamos. Un gatillazo, como normalmente se conoce a la imposibilidad de terminar el coito supone un fracaso estrepitoso para un hombre, y a pesar de que es algo natural y más frecuente de lo que se piensa, su orgullo se siente tan herido que puede suponer un trauma.

Las mujeres que si son conscientes y comprensivas en estos casos poco pueden aportar excepto cariño y comprensión, pero ellos ya piensan en otras causas que no sean de origen casi físico como son el cansancio, la ingesta de alcohol o simplemente la ansiedad producida a veces por el momento. En estos casos no es que se produzcan más miedos masculinos, sino que para muchos supone un antes y un después de su vida sexual.

Carla Mila
http://www.carlamila.es

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